OLVIDOS
Cuando llegué a casa ya había olvidado tu rostro.
Cuando llegué a casa ya había olvidado tu rostro.
- Lo más probable es que sólo haya sido un sueño – pensé.
Me desvestí y me acosté en la cama. Los pies me mataban, moría de cansancio, mi cuerpo entero se encontraba adolorido y mi cabeza estaba agotada. Decidí cerrar los ojos, dar un respiro, lento y profundo, para poder descansar, pero un extraño y penetrante aroma invadió de repente todos mis sentidos; fue entonces, cuando no pude dejar de sentir tus manos inquietas sobre mi cuerpo, fue entonces cuando te recordé.
Que gusto volver a leerte!! :)
ResponderEliminar