¡Corría por la vida!
No dije nada, como autómata me senté a su lado y vi al siguiente que se acercaba, observé en un instante mi propia vida y le grité ¡detente, disfruta de la vida!, grité y grité, mientras la muerte reía y reía.
Corría por la vida sin parar, hasta que ya no pude más.
Ella apareció enfrentando sus ojos contra los míos -la reconocí- exclamó: ¡Mírame, a mi venías corriendo con tanta prisa, lamenta las horas de sol que despreciaste, entérate ahora, así tu tiempo gastaste!
Ella apareció enfrentando sus ojos contra los míos -la reconocí- exclamó: ¡Mírame, a mi venías corriendo con tanta prisa, lamenta las horas de sol que despreciaste, entérate ahora, así tu tiempo gastaste!
Intenté protestar con todas mis fuerzas, ella me detuvo y ordenó: Descansa a mi lado y únete a mi risa, ya viene el siguiente incauto corriendo por la vida.
Nayeli M.

No hay comentarios:
Publicar un comentario