viernes, 8 de abril de 2011

¡Corría por la vida!

Corría por la vida sin parar, hasta que ya no pude más.


 Ella apareció enfrentando sus ojos contra los míos -la reconocí- exclamó: ¡Mírame, a mi venías corriendo con tanta prisa, lamenta las horas de sol que despreciaste, entérate ahora, así tu tiempo gastaste!

Intenté protestar con todas mis fuerzas, ella me detuvo y ordenó: Descansa a mi lado y únete a mi risa, ya viene el siguiente incauto corriendo por la vida.

No dije nada, como autómata me senté a su lado y vi al siguiente que se acercaba, observé en un instante mi propia vida y le grité ¡detente, disfruta de la vida!, grité y grité, mientras la muerte reía y reía.



Nayeli M.

No hay comentarios:

Publicar un comentario