
La selva era imperfecta para los monos, no había un árbol suficientemente grande y elegante que los monos quisieran. Día con día los monos no dejaban de fastidiar a los demás animales de la selva, no realizaban sus labores, se burlaban de los demás animales, creaban chismes, exigían, hacían escándalo y se quejaban....El rey de la selva estaba hastiado de tantas quejas, un día se decidió y citó a cada mono a una hora distinta. Tres días antes de las reuniones que concertó, no salió de su cueva, se dedicó a relamerse los bigotes, alisar su melena, no hablaba con nadie, ni quería que nadie se le acercara y así esperó hora tras hora cada reunión con cada mono...
Mientras que el rey esperaba, los monos entre brincos, gritos y saltos, discutían sus múltiples reclamos y difamaciones para acusar a cada miembro de la selva, exigían las mejores condiciones para ellos… 10 bananas enormes diariamente para cada uno, 10 árboles con lianas suficientes para que ellos pudieran colgarse sin esfuerzo, 10 pájaros que con su pico les hagan piojito a cada uno, una jirafa para alcanzarles hojas si se les apetecía, una cigüeña que les llevara hojas con agua, hormigas para que sean su botana, un elefante para que pudieran burlarse, unas tortugas para ser su pelota y así siguieron hasta que se agotó la imaginación…
Cada mono llegó puntual a la cita con el Rey de la selva… uno a uno entraron a la cueva del león…
Nunca más se escuchó una sola queja...